"El Fin de La Originalidad"
Written by Juan J. Colomer Thursday, 03 July 2003 00:00
Es fácil imitar algo, posiblemente hasta más fáci que copiarlo ya que esto implica un estudio concienzudo y una disciplina estricta mientras que la imitación deja ciertas dosis de libertad que la copia no permite. Por ejemplo, la copia de un cuadro de un pintor famoso es mucho más difícil de realizar que un cuadro hecho al estilo de ese pintor. Aunque copiar una canción sea bastante simple de hacer (tan sólo su melodía y letra con la base armónica) copiar su arreglo y su sonido puede convertirse en algo bastante complicado y que requiere de infinidad de factores a tener en cuenta, desde las simples notas que cada instrumento toca hasta la selección de distorsiones en las guitarras pasando por los pads de sintetizadores o los efectos empleados, por no mencionar la forma particular de tocar o cantar que cada músico pueda tener.
La búsqueda obsesiva de la originalidad llevóa algunas tendencias en la segunda mitad del siglo pasado a una disociación de la música y su elemento estético, creándose piezas cuyos valores eran en todo caso mucho más teóricos o puramente experimentales que artísticos, siendo éstas además menos apreciadas por el público que por los críticos. Cuando el afán por crear algo “original” y tratar de huir de cualquier cosa que haya sido creada anteriormente se convierte en el motor principal de una creación, ésta se resiente al tener que subordinar su valor estético y ponerlo al servicio de su valor innovador que es principalmente teórico y no siempre se traduce en un verdadero mérito artístico.
Para bien o para mal este escenario no arece plantear ningún problema en el mundo del espectáculo hoy en día, sino que éste se ha convertido en algo formulaico en el que algo con éxito es explotado una y otra vez hasta que el público se satura se ello y aparece otra moda. Aparece un programa de televisión que consigue buenos índices de audiencia y en poco tiempo cada canal parece tener unos cuantos programas de ese ipo. Un grupo se pone de moda y no tardan en aparecer otros que tratan de imitar no sólo su sonido sino también su imagen. Una película triunfa por algún elemento innovador o por una idea ingeniosa y de pronto aparecen proyectos que sin ningún tipo de pudor copian ese elemento o idea sin aportar nada nuevo que les acompañe.
No recuerdo muy bien si siempre ha sido así o simplemente es más obvio hoy en día (a lo mejor yo soy más consciente de ello) pero la cantidad de imitaciones que llenan nuestras listas de éxitos es algo difícil de asimilar. El comercialismo y la búsqueda de fórmulas con las que fabricar productos que vendan en lugar de buscar los productos en sí mismos es algo que no deja de sorprenderme, especialmente cuando las fórmulas en el terreno del arte no garantizan nada sino que son las excepciones las que crean records de venta o audiencia. En este sentido algo que siempre me ha llenado de perplejidad es la insistencia de las compañías discográficas en buscar algo “diferente” pero cuando se les presenta algo diferente lo descartan argumentando que es “difícil de catalogar” o que “no encaja en ningún mercado específco.” Por supuesto que no va a encajar en nungún mercado específico o va a ser difícil de catalogar: ¡es algo nuevo! Antes de que existiera el Rap habría sido difícil de encasillarlo en algún otro estilo, pero no por ello habría sido algodifícil de vender, como el tiempo ha probado. La historia está llena de casos de éstos en los que artistas absolutamente innovadores que han creado sonidos o incluso tendencias nuevas, fueron sistemáticamente rechazados por compañías antes de hacerse famosos. Lo cual es prueba de que éstas no se han distinguido por ser grandes visionarias sino que por regla general y salvo honrosas excepciones, siempre han preferido apostar por cosas conocidas aún a sabiendas de que eran mediocres y que desde el punto de vista creativo o artístico no eran más que burdas imitaciones de otras cosas que se estaban haciendo por ahí y que habían llegado alto en las listas de ventas.
Es probablemente esta constante y prolongada filosofía de apuesta por productos de imitación mucho más que por otros más originales pero de incierto resultado (¿o es lo incierto su verdadera capacidad para descubrir talento donde lo hay si no pueden basarlo en algo ya conocido?) lo que ha hecho que cualquier grupito sin talento y sin una verdadera inquietud por decir o aportar algo nuevo decida hacer algo que “suene como” la canción o el grupo de éxito del momento y sea firmado por compañías que saben que les pueden dejar sin remordimientos después de su primer o segundo disco ya que su creatividad ya no da para más y el mercado para entonces tendrá otro sonido de moda con us correspondientes imitadores. Y mientras tanto los que lo pagamos somos los amantes de la música que nos tenemos que resignar a ver y oír sucedáneos por todas partes.
Envía tus comentarios o preguntas sobre esta columna a This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it
Do you like what you just read? Then Digg it!
| < Prev | Next > |
|---|

